El tema generó debate luego de que se conocieran las historias de Bárbara Franco, cuya padre era adicto, y Claribel Medina, que contó de qué modo su problema impactaba a sus familiares.

La adicción no solo daña a la persona que está enferma, también impacta sobre su familia. Los especialistas coinciden en que los hijos muchas veces se transforman en víctimas por formar parte de ese entorno vulnerable. Estos días, el tema ocupó un lugar central en medios, redes sociales y también en las mesas familiares luego de que la actriz Claribel Medina hablara de su lucha para superar el alcoholismo. Después, su hija se sumó y compartió lo difícil que fue para ella acompañarla en ese camino. El sábado por la noche, la panelista Bárbara Franco contó detalles sobre su dura historia personal y su relación con su padre, que ejercía violencia de género contra su madre y contra ella. Además, se refirió a los problemas que tenía el hombre con el alcohol. Acá, los expertos aportan su mirada sobre la adicción a la bebida.

“La persona que sufre la adicción pierde su libertad frente a esa sustancia. En este caso, el alcohol se convierte en su prioridad, el resto pasa a un segundo plano”, explica a Clarín el médico psiquiatra de UBA y psicoanalista de APA, Harry Campos Cervera. Esta conducta, que suele implicar una destrucción de sus vínculos, es vivida por sus allegados con mucha angustia.

“Son varias las sensaciones que atraviesan sus hijos:impotencia, por no sentirse escuchados; culpa, por no encontrar la manera de ayudar; y enojo, por la actitud de ese otro que muchas veces no reconoce que está enfermo”, resalta Campos Cervera, que es especialista en adicciones. Y agrega: “Hay un deterioro de la función paternal o maternal porque el adicto no tiene capacidad de cuidar”.

Algo de esto vivió Agostina, la hija de Claribel y el actor Pablo Alarcón, quien decidió publicar un video en YouTube para contar cómo transitó la adicción de su mamá. En la filmación, que dura alrededor de 10 minutos, primero repudia ciertas reacciones negativas que surgieron después de que la actriz contara lo que le había pasado en el programa PH.

Luego, resalta que “la adicción al alcohol es una enfermedad”. Y asegura: “Cualquier persona que la sufre necesita amor, al igual que las personas que la rodeamos. Porque, como estarán viendo, yo también sufro su enfermedad, y para mí también tuvo consecuencias".

La joven, hoy de 25 años, descubrió la adicción de Claribel cuando tenía 15 y la ocultó durante mucho tiempo. Además, dijo que por "meses" no logró mantener un vínculo con ella: "No nos podíamos comunicar. Yo no la podía abrazar, no le podía dar un beso. Es realmente muy difícil". Participar en grupos de familiares de adictos fue fundamental para salir adelante.

Una semana más tarde, en el mismo programa, Barbara Franco se mostró conmovida por el relato de Claribel y las palabras de su hija y contó que pasó una infancia muy difícil. Fue víctima de un padre golpeador, que le pegaba a su madre y a ella, y que, además, tenía problemas con el alcohol. “Cuando tomaba, me gatillaba con un arma en la cabeza“, llegó a decir. También aseguró que muchas veces no comprende la relación de su pareja, el abogado Fernando Burlando, con sus hijas. “No lo entiendo porque no lo viví. Me hubiese gustado tener un papá”, expresó.

Son casi 10 mil los adictos que en la actualidad participan de los grupos que organiza Alcohólicos Anónimos en el país. Ocho de cada 10 tienen hijos. “Los vínculos familiares y sociales se rompen cuando hay un consumo abusivo”, señala al respecto el psicoanalista Carlos De Marco, presidente de la Junta de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos.

“La botella se transforma en el centro de la vida y la persona dedica sus días a buscar la forma de tomar y pagar deudas del consumo. Siempre miente para tapar lo que le está pasando”, advierte De Marco, que insiste en que el primer paso para salir adelante tiene que ver con reconocer la enfermedad y pedir ayuda.

Hasta que eso pase, es decir, mientras el consumo sea abusivo o dependiente, se va a dar un “borramiento del sujeto”. En ese camino,el hijo se va a sentir defraudado, preocupado y seguramente sufra problemas de autoestima, según el experto. En este sentido, remarca la importancia de que el círculo íntimo del adicto también busque asistencia y se sume a grupos de familiares.

La problemática en cifras


Según el "Informe sobre consumo de drogas en las Américas 2019" de la Organización de los Estados Americanos, Argentina es uno de los pocos países de la región en los que las bebidas alcohólicas no retroceden.

Nuestro país figura en el nivel más alto de uso de bebidas alcohólicas en todos los niveles analizados: tanto en la población general, de entre los 16 y 65 años, como si se tiene en cuenta solo a los estudiantes secundarios.

Además, estudios de la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas (Sedronar), que se hicieron en 2017, evidencian el grave problema entre adolescentes: el consumo de sustancias ilícitas y abuso de alcohol en la población entre 12 y 17 años se triplicó con relación a 2010. 

Para comunicarse con Alcohólicos Anónimos, llamar al 4325-1813.

Si sos familiar, podés comunicarte con Al-Anon al 0800-333-0784.

 

Con información de Clarín