A LOS GUERRILLEROS NO SE LES INVITA A TOMAR CAFÉ

Por: Húbert Ochoa (Twitter: @huberochoa)

El Movimiento Campesino Regional Independiente (MOCRI) es una corriente cuyo lenguaje y actuar son propios del terrorismo político. Nació en la primavera de 1991 y, desde entonces sometió a través del chantaje, de las amenazas a ultranza, de la coacción y siempre jugando el rol de víctima a gobiernos que coquetearon y condescendieron con él hasta que se les salió del control. Crearon su propio Frankenstein.

Ni Patrocinio González Garrido, con esa catadura sui generis del imperio de la ley, pudo someter a los pendencieros.

Las transacciones nauseabundas con funcionarios les permitieron jugosas cuentas bancarias y cheques que, al ser cancelados en este sexenio, dejó de ser un negocio redondo para ellos; ellos que estaban acostumbrados a vivir en la molicie, en la opulencia, aunque presenten ante la sociedad un semblante de sufrimiento y miseria a decir por los andrajos que visten: siempre con ropas derruidas, morral de cuero al hombro y zapatos o huaraches corroídos.

El viernes 15 de marzo de 2019 los capitalinos vivimos una jornada de terror inédita. La guerrilla urbana del MOCRI tomó por asalto una plaza comercial causando destrozos y rapiña; atacó a una decena vehículos particulares, destruyó patrullas policiales, saqueó comercios y vandalizó la terminal de autobuses OCC y unidades de ésta.

Muchos negocios cerraron y las familias decentes prefirieron agazaparse en sus hogares. Clases en escuelas se suspendieron. Calles quedaron semivacías y oficinas gubernamentales dejaron de atender al público. La psicosis colectiva invadió a los tuxtlecos.

En una reacción antípoda a otros tiempos, el gobierno estatal actuó con energía para garantizar el orden y los derechos ciudadanos. A los guerrilleros no se les invita a tomar café: se les encarcela con toda la fuerza del Estado.

El resultado fue la detención de 35 insurrectos que ya están en el penal El Amate acusados de despojo agravado, motín, atentados contra la paz y la integridad corporal y patrimonial de la colectividad y del Estado, robo con violencia, daños dolosos, pandillerismo, desobediencia y resistencia de particulares, derivado de las acciones judiciales cometidas en el marco de la diligencia de desalojo de un predio ubicado en la zona norponiente de Tuxtla Gutiérrez, por los rumbos de Los Amorosos.

El modus operandi histórico del MOCRI es el terrorismo callejero porque largo período sus líderes y militantes se refocilaron en la impunidad. Invasiones de predios y despojos a la propiedad privada son un manjar para ellos. –

La confianza entre la sociedad chiapaneca retornó tras el golpe de legalidad que dio el gobierno de Rutilio Escandón Cadenas. Y no es para menos, porque en Chiapas quedamos hasta el hartazgo de mecenazgos y contubernios a este tipo de pandillas que nos robaron la paz y el sueño.

DURA LEX

El encarcelamiento de los bárbaros del MOCRI no es pues un caso común y corriente, de un asunto más en la historia policial de Chiapas.

Es, matemáticamente, una demostración contundente de que en Chiapas se han acabado los amplios espacios de la impunidad que en gobiernos del pretérito se hincharon justamente con la tolerancia oficial.

Hoy no se permite que la ley se mancille por una turba de desalmados que se resguardaron en la democracia para vilipendiar las libertades. De la manipulación y engaño, usando familias de escasos recursos, ha hecho un suculento y sazonado caldo de cultivo que en otras épocas le agenció buenas utilidades.

Tenemos los ejemplos de Francisco Jiménez Pablo y Erick Bautista Brindis, dos de sus más insignes regentes que en varias ocasiones han sido mandados a prisión por asuntos de homicidio, motín y sedición. Son desalmados e impíos de la bondad, porque únicamente responden a sus más perversas ambiciones.

Hoy hay abierta y fiera distancia entre ellos por la hegemonía del poder. Jiménez Pablo tuvo destacada participación en los disturbios comunitarios en las zonas Altos y Selva. Sin embargo, es la colonia Emiliano Zapata, de Tuxtla Gutiérrez, en donde el MOCRI parece haber construido un fortín en un abierto atentado a la ley.

Se ha develado que, a punta de pistola, Jiménez Pablo y una falange de monstruosos lacayos controlan ese suburbio y los aledaños (como la colonia Los Capulines) coaccionando a la gente, promoviendo invasiones de lotes y fraguando movimientos turbulentos contra el Estado de Derecho.

MOCRI declaró autónoma a la colonia Emiliano Zapata. No pagan derechos por servicios básicos como agua potable y energía. Se sospecha que cada familia aporta un promedio de 300 pesos trimestralmente que van a las arcas de los líderes.

CALDO DE GALLINA

En el gobierno de Juan Sabines la policía no tocó ni con el pétalo de una rosa al MOCRI. Es más, se especuló que los dirigentes pasaban al despacho de un torvo subsecretario de gobierno, de rostro marcado por las cicatrices de acné, para recibir mesadas de 20, 30 y 50 mil pesos al mes.

Con Manuel Velasco Coello el contexto de ilegalidad se ensanchó. Alcaldes y diputados no sólo permitieron la impunidad, sino que muchas veces llegaron a las casas de los líderes a comer caldo de gallina y pollo con mole. Bebieron tequila y cervezas para enmarcar el festín de complicidades.  

Velasco vivió en una casa de cristal (The Glass House) arropado en el esnobismo por eso Chiapas sucumbió en el vacío de autoridad y llegó a las fronteras del caos. Sólo en 2016, la castea de peaje Tuxtla-San Cristóbal fue tomada por asalto unas 200 veces arrojando baja en el turismo de un 70 por ciento.

(En esa vía, diariamente circula un promedio de 16 mil vehículos. Por consentir paso, los vándalos cobraron entre 30 y 50 pesos que les redituaron ganancias de, al menos, 200 mil pesos. Nunca hubo un detenido).

SASIL DE LEÓN VILLARD

En la etapa del twitter e Instagram, MOCRI es una reencarnación de aquella terrorífica Unión Nacional Lombardista, UNAL por sus siglas, que se amamantó desde el poder gubernamental en la gestión tormentosa de Julio César Ruiz Ferro.

Uriel Járquin Gálvez, siendo subsecretario de gobierno, fue señalado una y otra vez de patrocinar un ejército de delincuentes que asaltaba en los caminos, secuestraba y robaba vehículos. Járquin es del turbulento estado de Oaxaca.

(Una familia de apellidos De León Villar presuntamente estuvo atrás de la ola delictiva operada por la UNAL. Se dice que es originaria de Veracruz y se asentó en San Cristóbal de las Casas en donde vendieron tamales y champurrados en las madrugadas.

Quizá por esos días Sasil Dora Luz de León Villard bailaba con las canciones del grupo Kabah o mi media naranja de Fey. Actualmente ella es una poderosa senadora de la República, coordinadora de la bancada del Partido Encuentro Social y de la medalla Dr. Belisario Domínguez).

Hay denuncias públicas de que MOCRI tiene invadidas propiedades y tierras ejidales en los municipios de Berriozábal, Jiquipilas, San Fernando, Tapilula y Ocozocoautla. En agosto de 2017, Andrés Jiménez Pablo, uno de los cabecillas del MOCRI, fue asesinado a tiros en Ocozocoautla.

 Averiguaciones previas de 2013 y órdenes de aprehensión de 2017 pronto deben ejecutarse contra los nefastos patriarcas del MOCRI. De acuerdo a la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), los integrantes de esta organización ocupan de manera ilegal 41 hectáreas del Parque Nacional Cañón del Sumidero desde el año 2013.