Comparada con Cleopatra, recibir una mentada de madre de la maestra comiteca era más que una bendición pues significaba viajes al extranjero, riquezas y pasaporte a la impunidad

Historia del ascenso al poder y cómo la CNTE se convirtió en alfil; los saqueos de normalistas en Tuxtla y otras ciudades y el repudio de la sociedad

Héctor Lavariaga/Areópago. -

Es el otoño de 1979. La plebe se organizaba en la ciudad de México con un solo fin: tirar al caudillo que ha cometido una andanada de abusos y escándalos ilimitados. Pero esa plebe ignoraba que estaba fecundando otro cacicazgo no igual, sino peor al abusivo que quieren tumbar.

Si bien su dominio alcanzó omnipotencia sin precedente hasta nuestros días en el sureste del país, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) obtuvo sus fines diez años después de aquellos conciliábulos del 79.

Carlos Jonguitud Barrios fue derrocado en medio de violentas protestas del liderazgo del SNTE, el sindicato de maestros más grande de América Latina que, siempre, ha sido un imperio de corrupción política y económica. Es, además, fuente inagotable de impunidad que mucho ofende al Estado de Derecho en un país agobiado por el discurso del cambio.

 La maestra comiteca Elba Esther Gordillo Morales tenía 44 años al asumir el reinado del SNTE tras la caída de Jonguitud. A partir de ahí, la maestra acusada de todo menos de tonta, construyó una monarquía que sólo benefició a ella, a los suyos y a sus allegados e incondicionales. O cómplices, como se les quiera llamar. –

(René Fujiwara Montelongo parece ser su más adorada creación. Y él, de 34 años, casi en los linderos de la locura compara a su abuela con Nelson Mandela y Gandhi.

René no salió de una aldea rural como su abuela Elba Esther. Estudió en los mejores colegios del extranjero, sobre todo del Reino Unido. Pero le aprendió muy bien las mañas pues, el año pasado, dio un tramposo viraje que lo catapultó a nirvana y a la simpatía de Andrés Manuel López Obrador). –

¿CLEOPATRA?

Resultó peor el remedio que la enfermedad. No pocos, sino cientos de líderes estatales y pueblerinos veían a la maestra como la reencarnación de Cleopatra. Querían estar cerca de ella. Escucharla. Tocarla. Recibir sus consejos. Adorarla. Quemarle incienso.

La lealtad y cercanía a ella implicaba superar pruebas humillantes. Era capaz de abofetear sin piedad a sus seguidores. Una mentada de madre significaba un halago exquisito. Era como una bendición. Y todos querían y esperaban eso porque era su pasaporte al poder y a la impunidad.

Pero las vejaciones tenían sus recompensas. Muy jugosas, por cierto. Viajes a Moscú, a Israel. Carísimos rólex. O dirigencias sindicales en donde, a su vez, los pequeños hitlercillos edificaban su feudo.

El tórrido romance entre la maestra y el CNTE se despedazó pocos años después. El hilo conductor entre ambos grupos ha sido uno. Sólo uno: el poder. Y de lo que ahí emane, que desde luego no es poca cosa. Como simple dato, la CNTE en Oaxaca durante cuatro años recibió del gobierno estatal 7 mil millones de pesos. ¿A cuenta de qué?

¿Y la educación, en dónde quedó? Penosamente cayó en un fango. Y el maestro, de ser respetado y amado como los curas y los médicos en su tiempo, pasó a ser despreciado por la comunidad. Hoy el maestro es asociado al pandillerismo y a la violencia. Se le repudia.

La Organización Mundial de Comercio midió el nivel educativo de 34 naciones incluyendo México. La nuestra quedó en el lugar 33. Jamás podría alcanzar los estándares de Brasil o Chile con maestros o normalistas como los de la actualidad. –

El corolario de la historia es que hoy parece que el CNTE entrará en agonía. Y, por otro lado, la maestra Gordillo puede resurgir como el Ave Fénix.

(A continuación, un breve recuento de la barbarie del normalismo chiapaneco, ala radical del CNTE y los daños a la economía de Chiapas).

¿LUCHA PACÍFICA? ¿JUSTA?

1.-El 21 de enero de 2016, estudiantes de la Normal Rural Jacinto Canek, en Chiapas, destruyeron una terminal de autobuses de San Cristóbal de las Casas.

Al llegar se fueron directo a la gerencia. Exigieron que les dieran cinco camiones para que se trasladaran a Tuxtla Gutiérrez. El gerente se los negó. Enfurecidos, rompieron los cristales de las ventanas, las jardineras, golpearon a los empleados y a todas las personas dentro de la estación.

Cuando se interpuso la denuncia correspondiente, los normalistas alegaron estar en su derecho de manifestación.

2.- A mediados de octubre de 2016, presuntos estudiantes de la misma escuela tomaron la caseta de cobro de la autopista Tuxtla-San Cristóbal. Estaban encapuchados y armados con piedras y palos. Cobraban una cuota que iba de los cincuenta hasta los doscientos pesos por automóvil. Pero ante la presencia de la policía se retiraron sin oponerse.

Dos horas más tarde, los mismos normalistas tomaron la plaza central de Tuxtla Gutiérrez y bloquearon el tráfico de las dos principales arterias de la ciudad. Mientras unos causaban destrozos al edificio de gobierno, otros vandalizaban los comercios.

Una tienda de conveniencia fue saqueada y destruida. Desalojaron a todos los trabajadores de las dependencias. Además, se apoderaron de una unidad del transporte público Conejo Bus. Bajaron a punta de golpes a los pasajeros y, luego, despedazaron el camión. Nadie fue detenido.

3.- Cerca de las diez de la mañana del lunes 19 de diciembre de 2016, estudiantes normalistas a bordo de dos camiones del Conejo Bus y uno de la compañía AEXA                 -secuestrados por supuesto- irrumpieron en las instalaciones de la Secretaría de Educación Federalizada, y durante media hora vandalizaron, golpearon a los trabajadores y quemaron varios vehículos.

Una hora después, los mismos u otro grupo adherido a la Coordinadora de Estudiantes Normalistas del Estado de Chiapas (CENECH), encapuchados y armados con bombas molotov, se presentaron en la Secretaría de Educación Estatal.

Rompieron los cristales, robaron mobiliario de oficina, aparatos eléctricos, computadoras, impresoras y objetos personales de los empleados. Al final, dando muestra de su fiereza, quemaron doce automóviles en el estacionamiento del organismo, entre de uso oficial y particulares.

De ese atentado, la Fiscalía General de Justicia del Estado dijo que no quedaría impune. Sin embargo, nadie fue encarcelado.

FACCIOSOS

4.- El 4 de mayo de 2017, sujetos de la Escuela Normal Superior y de la Normal del Estado saquearon comercios, secuestraron autobuses de pasajeros, agredieron a las personas y vandalizaron.

Situados en la salida poniente de Tuxtla Gutiérrez, en la zona conocida como La Pochota, los supuestos estudiantes detenían los vehículos de las empresas Sonric´s, Lala y Coca Cola.

Bajaban a los choferes, les quitaban las llaves, robaban la mercancía y les ponchaban las llantas. De igual manera hicieron con dos autobuses de OCC y con uno de turismo. Con el botín en las manos, abordaron los camiones con la intención de trasladarse al centro de la ciudad a realizar otra protesta contra el gobierno del estado.

Ante el aviso, elementos de la policía estatal y municipal se movilizaron en patrullas y lograron detener a 236 sujetos: 144 hombres y 92 mujeres. Como parte del operativo policial, los efectivos aseguraron al interior de los vehículos los productos robados de una tienda OXXO, así como varias bombas molotov.

Los normalistas fueron llevados a la Fiscalía General del Estado y puestos a disposición del Ministerio Público, donde serían investigados por los delitos de daños, robo con violencia y pandillerismo.

Mediante un desafortunado, desacertado y mal escrito comunicado, la CNTE dijo: “Los manifestantes realizaban una actividad pacífica con el objetivo de que el gobierno de Chiapas, a través de sus dependencias correspondientes, y la Secretaría de Educación atiendan sus planteamientos”.

Condenó los hechos y acusó al gobierno del estado de cometer un acto de represión contra los estudiantes. Qué cinismo e hipocresía. Malditos sean.

Por su parte, la CENECH comentó: “Durante una actividad pacífica, un grupo considerable de policías de diversas dependencias y granaderos agredieron a nuestros compañeros. Cabe mencionar que desde días anteriores las fuerzas del Estado han estado hostigando a diversas escuelas normales, así como estudiantes normalistas”.

¿En qué parte del mundo el robo, la violencia y el vandalismo son vistos como una actividad pacífica? En fin, los normalistas se compartan como el crimen organizado porque en el fondo se sienten protegidos por los líderes de la sediciosa CNTE.

Ahora, la pregunta va directamente a los padres de familia: ¿qué tipo de maestros queremos para nuestros hijos? Por eso es tiempo que el Estado, con toda su fuerza, someta a la legalidad a un puñado de facciosos que nos tienen aterrorizados.