Margarita Moreno Soto/ Huixtla, Chiapas.- Aunque los datos que manejó el historiador de Ferrocarriles de México, en un libro donde se presentan las principales estaciones ferroviarias construidas en los tiempos de Porfirio Díaz, fecha la estación de Huixtla en el año 1938, existen datos que el edificio estaba ya antes del año 34.

Lo que era el único centro de embarque hacia el norte del país, lugar donde se movían toneladas de café, plátano, mango, algodón, cacao, ganado, por citar algunos productos del campo, también fue la central de comunicación por donde llegaba el correo y se podía viajar hacia el sur o norte del país.

Se tienen datos que en el año 1902 se empezó a realizar el trazado de las líneas férreas, en donde se utilizó mano de obra de varias partes, incluso en ese grupo de trabajadores llegó a Huixtla el señor Angus, quien después se quedó a vivir en esta ciudad para formar la famosa dinastía de los Angus mencionada en las poesías de Roberto López Moreno.

Más tarde se ordenó la construcción de las estaciones ferroviarias, una de ellas la de Baldivia, y la que aún se conserva más intacta es la de Huixtla. Comenta el señor Gilberto Moreno que cuando su familia llega a Huixtla procedentes de Chiapa de Corzo por el año de 1935 la estación ya estaba construida, por lo que el dato de 1938 no es la exacta.

De aquel tiempo para acá, el viejo edificio dejó de tener un uso cuando se ordena la venta de los ferrocarriles nacionales, entonces se le otorga la licencia a la empresa Chiapas Mayab para que hiciera uso tanto del transporte como de las estaciones, pero por los problemas financieros que enfrentó esa empresa, más los destrozos del Stan abandonó el proyecto.

Para ese tiempo en 1998 el entonces presidente municipal Carlos Martínez ya había ordenado construir la Plaza de la Marimba, a pesar de la ilegalidad de la construcción dado que ese predio no era territorio municipal. Posteriormente Fernando Acosta cuando llega al poder se le ocurre la idea de colocar un domo a la plaza, y en ese momento se convirtió en la gran plaza pero para los vendedores ambulantes, poco después en hospedaje de indocumentados, personas alcohólicas o drogadictos.

Llega entonces la gran corrupción pues surgen los líderes que se asientan en los alrededores de la estación y son ellos los que cobran un derecho de piso, se dice que en mil pesos a 500 según el giro. De ese dinero, una parte se entregaba a un funcionario de presidencia sin que el recurso ingresara a tesorería. Ya para entonces, Chiapas Mayab había enviado un documento donde ordenaba al Ayuntamiento de Huixtla el desalojo de la plaza, quitar también el domo porque en esa área la empresa realizaría maniobras de carga y descarga.

Pasó el tiempo y la estación ferroviaria seguía igual, en el abandono. En el año 2015 se le solicitó a funcionarios estatales que se le otorgara al Ayuntamiento de Huixtla o a alguna organización civil el comodato de la estación con la finalidad de ubicar ahí un museo, una sala de lectura, sala de cine, es decir darle al edificio la conservación arquitectónica y a la vez que dejara de ser un sitio para malvivientes, botín de unos cuántos.

Cuando se hizo esta solicitud a través del DIF municipal, a la vez se acudió a la ciudad de México para realizar el trámite oficial y se declarara el recinto patrimonio cultural, con la finalidad de obtener por parte de Conaculta el recurso económico para los trabajos de remodelación, pero como llegaron las campañas políticas todas las puertas de las dependencias federales negaron la ayuda.

Hoy nuevamente en voz de ciudadanos huixtlecos surge la petición de que ese edificio se le dé vida, que las autoridades encargadas del área de cultura, entre ellas la diputada local Judit Torres, el mismo diputado federal Enrique Zamora Morlet quien cuando era secretario de la dependencia Frontera Sur prometió atender esa estación, retomen el proyecto para rescatar uno de los edificios más antiguos no sólo de Huixtla sino del Soconusco. ¿Podrán hacerlo?

Con información de Huixtla Web