Las calles de Tuxtla Gutiérrez lucen sumamente tranquilas, incluso el centro de la ciudad, en donde usualmente se registra un moviendo fuerte, ya que en estos días ha bajado considerablemente la afluencia ante las medidas emitidas por la Secretaría de Salud por la pandemia por el Covid-19 o coronavirus.

La enfermedad que está azotando al mundo ha puesto en cuarentena a personas de diferentes países para prevenir o evitar que se propague el virus; en este sentido, en la capital chiapaneca desde que se ha aplicado esta medida, la actividad comercial, laboral, y de otros rubros ha caído.

A través de un comunicado, dueños de establecimientos adscritos a la Asociación de Bares, Antros y Restaurantes indicaron que tomaron la decisión de cerrar sus puertas hasta nuevo aviso por la contingencia.

El primer cuadro de la ciudad resiste con algunos locales abiertos pero con pocas ventas. La Catedral de San Marcos luce cerrada e incluso el portón del atrio se mantiene con candado.

La plaza del Parque Central aún retiene una manifestación pero poca gente se observa caminando desde el Ayuntamiento hasta el Congreso estatal; sin embargo, los bancos son los que registran conglomerados por fuera, ya que se ha restringido la entrada a bloques de cinco personas para realizar trámites.

Caso especial es el de los cajeros, en donde existen medidas higiénicas, no hay personal ofreciendo gel antibacterial, por lo que puede convertirse en un foco de contaminación.

Previo a la contingencia, las autoridades del sector educativo en Chiapas y el país ya habían tomado las medidas de prevención, al suspender las clases antes de lo programado.

En tanto, los mercados del centro mantienen flujo de visitantes pero reconocen algunos locatarios que sí ha bajado un poco. En cambio, el mercado de Los Ancianos luce más vacío desde hace tres días; aun así los carniceros son optimistas y reparten volantes a los pocos “marchantes” que llegan, con un atento aviso de que el centro de abastos popular seguirá funcionando con normalidad.

Desde el pasado fin de semana, comedores que se ubican en supermercados fueron cerrados, esto para evitar la concentración de comensales.

Para los taxistas y colectiveros entrevistados la situación “está de la patada”: los primeros manifiestan que apenas y sacarán la cuenta; los segundos dicen que están entregando 700 pesos, pero ya no les queda nada.

Algunos han advertido a sus patrones de esta situación para ser más flexibles en cuanto a la cuenta que diariamente tienen que entregar.

Lo anterior debido a que las personas se mantienen en sus casas, lo que baja la afluencia de pasajeros, una situación que, dicen, podría empeorar en las próximas semanas.

A pesar de las afectaciones al sector económico, la ciudadanía está acatando en su gran mayoría las medidas para reducir la transmisión del coronavirus y evitar las posibles muertes por esta enfermedad.

 

Con información cuarto poder