La Silla rota se metió a Tapachula para constatar los abusos, físicos y sexuales, de mandos policiacos contra menores migrantes.

Hostigamiento, golpes, abuso sexual y todo tipo de humillaciones es lo que viven todos los días cientos de niños, niñas y adolescentes migrantes, acompañados o solos, en su paso por la frontera más “porosa” del mundo, la del sur de México y , sobre todo, en la parte de la ciudad de Tapachula.

Aunque no hay una cifra exacta de lo que padecen a diario, la asociación civil “todo por ellos”, misma que desde hace una década brinda refugio, acompañamiento y comida a ese sector, advierte que nueve de cada diez personas menores de 18 años de edad han sufrido alguna clase de violencia sexual: desde palabras obscenas, hasta tocamientos o violaciones.

Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), de entre 70.8 millones de personas en todo el mundo que huyeron de sus hogares, poco más  de 25 millones están en calidad de refugiadas, y de esta cifra más de 50% son niños.

 

Con información Silla Rota