Sin ninguna experiencia en la materia, cuatro mujeres indígenas de los Altos de Chiapas viajaron a la India para aprender a armar e instalar paneles solares para la generación de energía, conocimiento que replicarán en las comunidades a las que pertenecen.

 
Las amas de casa Petra Beatriz Gómez, Eulogia Hernández, Manuela Gómez y Fabiola Ordoñez se graduaron como ingenieras solares del Barefoot College (Pies Descalzos), única institución en el mundo que trabaja con mujeres rurales analfabetas o semianalfabetas para brindarles conocimientos técnico-prácticos que beneficien sus vidas y a sus comunidades.

Con el apoyo de Lorena Rojas, activista que trabaja con organizaciones civiles en Chiapas, Petra Beatriz Gómez –quien estudió economía en la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH)– y sus tres compañeras se inscribieron para participar en la convocatoria que las llevaría a Tilonia, una ciudad en la India, donde hace 40 años se fundó Barefoot College.

 
Tras aplicar en el curso, las cuatro indígenas fueron las únicas seleccionadas para representar a México. Desde marzo pasado viajaron a la India, junto con mujeres de otros países como Guatemala, Colombia, Ecuador, Mali, Uganda, Gambia, Botsuana, Indonesia, Turquía, Swazilandia, Palau y Nepal.

Petra Beatriz Gómez, Eulogia Hernández, Manuela Gómez y Fabiola Ordoñez, originarias de los municipios de San Juan Cancuc, Mitontic, Pantepec y El Bosque, respectivamente, demostraron ser mujeres con alto arraigo en sus comunidades, como lo exigían los requisitos de la convocatoria.

 
Hablantes de lenguas mayenses tzeltal, tzotzil y zoque (olmeca), es la primera vez que salen de Chiapas y de México para tomar un curso financiado por el gobierno de India, a través de un programa de becas. Allá se destacaron por sus cualidades personales, humanas y profesionales.

Además de los conocimientos a través de una metodología única en el uso de colores, números, lenguaje de señas, todo basado en el uso práctico y diario de la tecnología –controladores de carga, placas solares, lámparas led–, también aprendieron de emprendimiento social, derechos humanos y liderazgo desde una perspectiva de género. Su experiencia fue única al vencer todos los miedos y paradigmas que una mujer rural e indígena lleva consigo ante la discriminación y el racismo existentes.

La próxima fase del proyecto es financiar unos 100/150 sistemas solares para que el conocimiento de las cuatro mujeres se aplique en beneficio de las comunidades indígenas de Chiapas que carecen de soluciones de energía sostenibles y sustentables.

De acuerdo con Beatriz, de San Juan Cancuc, no fue fácil dejar a su pequeña hija al cuidado de sus padres, pero cumplió su reto de estar allá y aprender mucho sobre la instalación de sistemas solares, y ahora quiere aprender otros oficios donde las mujeres no han destacado, como la albañilería, electricidad, carpintería y otros.

 

Con información proceso