El rumor ha sido parte de la vida política de Chiapas. A lo largo del tiempo. La intensidad del rumor que corrió el último fin de semana fue sorprendente porque, en efecto, el personaje central es ni más ni menos que el gobernador Manuel Velasco Coello.

   Los murmullos se iniciaron desde las redes sociales y pronto inundaron cafés, los restaurantes más populosos de la capital y llegaron hasta las cantinas, allí en donde el populacho (dicho con respeto) suele darle gusto al paladar entre botanas de carraca y cervezas sudando de heladas.

   Ese rumor –que no noticia- corría como reguero de pólvora entre la clase política del país porque no es por supuesto un asunto menor que, de pronto, El Güero Velasco haya dado un manotazo al escritorio para mandar al averno a los dirigentes (dueños) del Partido Verde Ecologista de México.

    Manuel Velasco Coello es un político de carta cabal, religioso de la disciplina y la lealtad política. Así lo aprendió del abuelo, el filántropo Manuel Velasco Suárez. No es un político de malas mañas.  

   A diferencia de otros que cambian de partido como cambiar de ropa interior, él empezó su carrera política en el Verde Ecologista y se ha mantenido (hablo en presente, insisto, porque no es oficial su renuncia) hasta llegar a la gubernatura de Chiapas.

   Desde muy jovencito Manuel Velasco se enroló en las filas del Verde Ecologista y allí ha dado un aporte ideológico fundamental a ese partido.

   Siendo diputado local, una encuesta de Mitofsky (entonces las encuestadoras sí le atinaban y tenían prestigio) reveló que Velasco era el diputado más carismático de la Cámara. Ya asomaba pues el genio y político de altos vuelos.

   Llegó a diputado federal. Luego fue Senador. Cuando decidió que iría por la candidatura al gobierno de Chiapas hubo intentos de boicot a través de un grupo de dinosaurios políticos que ya lo veían como una amenaza a sus pretensiones de perpetuidad en el poder. Y no se equivocaban.

   En el PRI no pecaron de estúpidos, así que buscaron mejor una alianza porque, de no hacerlo, sería su segundo descalabro. Ya el colocho Sabines les había dado una sopa de su propio chocolate en las elecciones de 2006 y les arrebató la gubernatura que de igual manera habían perdido seis años atrás con el nazareno Pablo Salazar Mendiguchía.

   Velasco ganó la gubernatura con un millón 200 mil votos en las elecciones más copiosas en la historia de Chiapas. La candidata de izquierda (izquierda entre comillas porque su tormentoso pasado político es vox pópuli) quedó reducida a caricatura, más flaca que la pantera rosa y ahora todavía con cinismo quiere repetir la vergonzosa epopeya. Claro, así ha de ganar sus millones de pesos por engañar a bobos.

   El Verde Ecologista no le debe nada a Manuel Velasco Coello. Es al revés: ese partido le debe todo. Le debe su existencia. Hubo una época en que, a falta de credibilidad y liderazgo, estuvo a punto de perder su registro y Velasco lo rescató del lodazal.

   Si no se ha ido del Verde, como hacedores de opinión podemos opinar que Velasco debe marcharse de ahí. No los necesita. Es al contrario. Él tiene prestigio y brilla con estrella propia.

   En la atmósfera de rumores se detallan presuntas razones. Una de ellas es que Jorge Emilio González Martínez (eso de niño verde es una ridiculez, pues el tipo tiene más de 40 años), uno de los dueños del partido pues el otro dueño es su padre Emilio González Torres, manipuló a la bancada del Verde en la Cámara para bloquear el presupuesto a Chiapas y de ahí el recorte de 5 mil millones de pesos.

   Si eso es cierto, aplaudiríamos la determinación del gobernador Manuel Velasco de mandar al carajo a estos depredadores de la política y del dinero del pueblo mexicano. Quiere decir que Velasco está peleando por su estado y por el bienestar de los chiapanecos. Está encabronado porque le hicieron un daño a su pueblo.

   Los González Torres son una pandilla de malandrines que han medrado con el patrimonio de los mexicanos. El junior Jorge Emilio se ha envuelto en horribles escándalos que incluso lo relacionan con la muerte de una mujer, Galina Chankova Chanev,de origen búlgaro,quien dicen brincó desde la terraza del piso 19 de la torre Esmeralda, en Cancún. Esto en 2011. Esa versión de que brincó nadie la cree,

   Las hipótesis señalan que Jorge Emilio había organizado una fiesta en su pent-house y Galina era una de las acompañantes quien viajó de su país para ese aquelarre. A las pocas horas fue asesinada luego de ser violada. De ese tamaño es la historia de terror, crimen e impunidad.