La pandemia ensombreció la atención y recursos para ETS, que asecha a migrantes, trabajadores sexuales y familias en Chiapas

El panorama de prevención de enfermedades de transmisión sexual en Chiapas se ha complicado desde que 2021 inició, dado que los contagios de VIH y sífilis han aumentado hasta en 30 por ciento a comparación del 2020, que cerró con cifras alarmantes, señaló la Asociación Civil Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer.

Según el informe histórico VIH-Sida, que maneja el gobierno federal, de enero a diciembre de 2020 la Entidad sumó un total de 15 mil 789 casos confirmados de VIH, de los cuales 4 mil 346 fueron mujeres y 11 mil 443 hombres.

Según Elvira Martínez, director de esta asociación civil con presencia en Chiapas, el aumento de casos confirmados en lo que va del 2021, se ha registrado en trabajadores y trabajadores sexuales, así como en la población migrante que se encuentra asentada en localidades como Tapachula y Ciudad Hidalgo.

Dicha situación que alarma a los activistas enfocados en la atención de estos casos, la situación se ha recrudecido porque todos los recursos y atenciones se han fijado en atender la pandemia del Covid 19, que ha desvelado las carencias en el sistema de salud mexicano, pero más allá de eso el desinterés por parte de los tres órdenes de gobierno por brindar ayuda oportuna a quienes padecen esta enfermedad de transmisión sexual.

“Los casos de VIH han aumentado en mujeres bailarinas, meseras y aquellas que se dedican a trabajar en centros nocturnos, debido a que no hay programas de prevención que estén funcionando en este año, nosotros solos no podemos cubrir a toda la población porque la tarea es muy grande y se requiere del apoyo del gobierno federal y estatal”, puntualizó la activista.

A través de un comunicado emitido en fechas recientes, Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer expuso que es importante seguir manteniendo las actividades y la oficina con la micro clínica de esta asociación abierta y con atención adecuada, así como los cursos permanentes, consulta general, ginecológica, psicológica entre otras.

“A raíz de la pandemia de COVID-19, la situación para las compañeras trabajadoras sexuales ha sido difícil, para nuestro equipo de trabajo las cosas se modificaron al perder a nuestro compañero Jaime Alberto Montejo Bohórquez, muerto en manos de un sistema de salud que no responde a los pobres, dejando sus necesidades de salud sin respuesta; es por ello que nosotras declaramos que a nuestro compañero no lo mato el COVID-19, lo mató el Estado Mexicano”, aseveró.

 


Elvira Martínez señaló que el panorama se complica aún más debido a que no existe abasto de preservativos para mujeres y hombres que sean distribuidos por el sistema de salud en Chiapas. Peor aún, no hay atención integral para detectar casos de VIH debido a causa que clínicas y hospitales no cuentan con pruebas ni antivirales para dar seguimiento y control de este padecimiento.

“Es de risa para el Estado lo que compraron de preservativos, no están ni cubriendo al 10 por ciento de la población sexualmente activa, esto ha derivado en cifras muy altas de VIH”, apuntó.

La activista no miente. En la consulta al gobierno mexicano en torno a la entrega de preservativos por Entidad a los sistemas de salud, Chiapas aparece con 51 mil 750 condones internos para mujeres y 12 mil 136 piezas externas para hombres, lo cual no cubre si quiera a un municipio de pequeña densidad poblacional.

Contrario a lo que la federación ha otorgado a las Entidades federativas, Brigada Callejera realizó la distribución de cuatro millones de condones masculinos y 250 mil lubricantes hechos a base de agua, sólo en el municipio de Tapachula, todo en manos de esta asociación que desembolsó el recurso propio sin apoyo de autoridad alguna.

Para la activista, el contagio de VIH está aún más descontrolado que cualquiera otra pandemia que actualmente aseche a la población mundial, en México y en Chiapas.

 


VIH presente en restaurantes

 


El dato más sorprendente para Brigada Callejera es que muchos casos han resultados positivos en restaurantes de la localidad, debido a que personal que labora al interior no sabía que estaba contagiado. Ante tal hecho, han tenido que llevar pláticas de prevención para intentar disminuir la curva que ha ido en ascenso desde inicios del 2020.

 

“En el año que terminamos no necesariamente se daban los casos en los sitios donde se practicara la prostitución, sino en sitios de alguna forma familiares, donde trabajadores y trabajadores que se visitaron se hicieron la prueba y resultaron positivos, esto es grave porque sin saberlo sostenían relaciones con sus parejas y esto indica que el virus se propagó”, señaló.

En el caso de Tapachula, cerró el 2020 con 95 casos confirmados de VIH, varios de estos en personal de restaurantes y bares, mientras que de sífilis sumó 150.

La cifra en 2021 podría significar un retroceso en la prevención de este virus letal, que en medio del Covid se camufla para las autoridades y contagia a más personas.